lunes, 30 de mayo de 2016

5 de junio: La duda razonable


La elección de gobernador del estado de Puebla para un período excepcional de tan sólo 22 meses que parecía inofensiva y poco atractiva terminó por ser una contienda intensa y altamente polarizada.

Su desarrollo demostró que la llamada Mini Gubernatura será un período estratégico no tanto por su duración sino por el valor de transición política que tiene para los grupos de poder poblanos.

Contrario a lo que se ha dicho a lo largo de la campaña sostengo que se trata de una contienda cerrada y muy competida entre los dos candidatos punteros: la priísta Blanca Alcalá y el panista Antonio Gali.

Como se avizoraba desde un principio ha sido una campaña desigual, ventajosa y con todas las condiciones para favorecer la candidatura del candidato panista.

Sin embargo tengo la impresión de que esto no ha sido garantía suficiente para adelantar el triunfo de Gali el próximo 5 de junio.

No quiero parecer frente a usted amable lector un simple propagandista o partidario (que también lo soy y no voy a ocultarlo), pero si me gustaría hacer una reflexión seria y profesional que ofrezca un punto de vista diferente en un entorno plagado de información tendenciosa.

Finalmente, pronto sabremos que tan acertada es mi duda razonable sobre los hechos o afirmaciones que dan por anticipado la victoria del candidato panista.

Durante las últimas semanas se han promovido a través de medios propios y afines al morenovallismo, lo mismo notas, artículos, columnas e incluso encuestas cuyo objetivo ha sido posicionar a Gali como el triunfador anticipado de la contienda.

Es decir, los insumos informativos que consumimos tienen como fuente las líneas de comunicación del equipo de campaña del propio candidato lo cual de origen le resta credibilidad y legitimidad. Si bien están en su derecho de hacerlo, no permiten tener un escenario objetivo para comprender lo que sucede realmente.

¿Acaso divulgarían que su candidato no subió en los indicadores demoscópicos durante la campaña y que su contendiente no sólo lo alcanzó sino que al final lo superó?, por supuesto que no; su obligación es decir que Gali ganará la elección, pero de ahí a que eso suceda es otra cosa.

Esa es la percepción de la opinión publicada que desde mi punto de vista no concuerda con la opinión de la gente quienes observan con incertidumbre el resultado de la elección.

Por eso hoy comparto con ustedes lo que he llamado la Duda Razonable sobre el triunfo anticipado de Antonio Gali.

Mi formación profesional como politólogo me obliga a entender las cosas desde hechos y datos tangibles, por eso me resulta complejo cuestionar o descalificar las encuestas publicadas con respecto a la elección poblana.

Soy un ferviente creyente de la técnica y la metodología que hace posible pulsar a la opinión pública a través de encuestas, grupos de enfoque, entrevistas a profundidad, evaluación de micro expresiones, el uso del neuromarketing o cualquier otro instrumento que permita medir e identificar tendencias o parámetros del comportamiento humano en cualquier ámbito.

Sin embargo, mi ejercicio profesional también me dice que los datos duros sólo tienen sentido y validez cuando interviene la interpretación y el análisis humano.

A pesar de que la mayoría de las encuestas dan como ganador al candidato panista Antonio Gali hay algunos indicadores informales e intangibles que no me permiten verificar que esa sea la voluntad mayoritaria de los poblanos. (El nombre del indicador es conceptual y sirve solo como referencia)

1. INDICADOR DE POPULARIDAD. Cuando Melquiades Morales y Mario Marín (que en algún momento fue un político local muy popular) ganaron la gubernatura se sentía entre la población esa ventaja, lo mismo ocurrió cuando Vicente Fox ganó la Presidencia de la República e incluso el actual gobernador Moreno Valle durante su campaña. Ese ánimo no se percibe respecto a Tony Gali, quien me parece que a pesar de todo el despliegue propagandístico y el respaldo mediático no ha podido arraigarse entre el elector poblano.
2. INDICADOR DE SIMPATÍA. Pese a contar con una mayor estructura y el presupuesto más grande para una campaña en la historia electoral de Puebla, la presencia de medallones en los parabrisas traseros de los automovilistas poblanos es discreta o limitada. Contrario a lo que sucedió en la campaña de Fox, Blanca Alcalá para la presidencia municipal, o Moreno Valle para la gubernatura en la que se veía una clara muestra de simpatía ciudadana portando dichos medallones, con Tony Gali esto no ha sucedido pese al esfuerzo de las brigadas y la inversión en este promocional.

3. INDICADOR DE LA VICTORIA. Regularmente los candidatos ganadores que logran una ventaja holgada con anticipación administran su victoria y disfrutan de su popularidad y arrastre sin descuidar ni confiarse del resultado, y siempre atentos a cualquier posibilidad de enfrentar una crisis política o mediática. Su estrategia busca la cercanía y el buen trato con la gente y por ningún motivo se piensa en usar la amenaza o la presión contra los electores,

4. INDICADOR DE VULNERABILIDAD. Este es el más claro pues hace evidente la inseguridad en el escenario creado a través de los medios de comunicación. Para ello se recurre a hacer uso de todos los recursos disponibles para imponer al candidato: amenzas, presiones, extorsiones, persecuciones, intimidación y cualquier acción que busque inhibir al contrario.

En pocos días sabremos qué tan reales son estas observaciones y también que encuestadoras encontraron mediante su metodología el resultado más cercano al de la voluntad de los electores, y por lo tanto habremos de reconocerles o reprocharles su trabajo.

En mi opinión este proceso electoral de gobernador del estado de Puebla 2016 nos pone como hace seis años frente a una disyuntiva entre la percepción publicada y la voluntad popular.

CAMBIO Y FUERA.



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